Tuesday, 8 March 2011

"REFLEXIONES"

Nací en un entorno familiar donde los abuelos eran queridos, respetados, cuidados. En aquellos años, la mayoría no tenían dinero, no tenían pensión, y convivían con sus hijos y nietos. Jamás observé un mal gesto de mis padres hacia ellos. Tenían la sabiduría de saber escuchar a sus mayores y a los pequeños nos decían que teníamos que respetarles. Ellos ayudaban en todo lo que podían. Recuerdo que el mejor lugar de la casa era para ellos, el sitio donde sentarse, el primer plato, las historias que nos contaban a la hora de comer todos juntos.
Ahora los abuelos  tienen dinero, tienen pensión. No se jubilan porque tienen a su cargo a los nietos para que sus hijos trabajen. Preparan comidas, llevan a sus nietos al colegio al gimnasio, a las academias de idiomas…
Cuando ellos se hacen mayores y precisan de nuestra ayuda, ¿cómo les correspondemos?
Ahora es sí, pero no tengo un sitio para ellos; sí, pero no puedo; si pero no tengo tiempo. Excusas.
Me pregunto dónde está el amor, la ternura, nuestro tiempo para dedicarlo a ellos. Pienso que las cosas buenas hay que fomentarlas y que siempre hay que tener unos minutos para ellos.


Autora: Encarnación Aroca Núñez

No comments:

Post a Comment